¿Has sentido ese cosquilleo, cuando oyes el kaching de tu cuenta con el pago de ese arduo mes de trabajo? ¿Y que te sientas frente a la compu o con el cel en mano y te bombardean anuncios con artículos atractivos de páginas que te ofrecen de todo a la puerta de tu casa sin esfuerzo alguno? Piénsalo, es el llamado “Gasto hormiga” – Por María José Doblado.

Es precisamente por esta facilidad que elimina casi por completo el esfuerzo de compra, que podemos caer en la tentación una y otra vez, y dejamos de ver todo lo que hicimos durante el mes para obtener ese pago que ahora se nos escapa de las manos a la primera provocación.
Hagamos un STOP total, pongámonos en modo Zen (Oooommmm…) y analicemos todo lo que realizamos en nuestro día a día laboral y que derrochamos en cosas que realmente no necesitamos o que le daremos cierto valor por el gusto momentáneo, y en su lugar, hagámonos las siguientes preguntas:
¿Esa compra vale la pena?¿Cuál es el costo-beneficio?¿Realmente lo necesito?

Cuando verdaderamente nos ponemos a analizar estas compras por impulso tan tentadoras, nos damos cuenta del valor del dinero y el esfuerzo que nos implicó ganarlo, tomando así la sabia decisión de darle más valor a un proyecto que realmente deseamos y que a futuro será más redituable y satisfactorio, que al impulso de compra que nos estará taladrando la cartera o la TC por esos 12 meses sin intereses que elegimos tomar.
¡Evita el gasto hormiga! Y dale valor a tus prioridades.