Por: María José Doblado
Las parejas no hablan de dinero ¡Hagámoslo!
¿Por qué, si nos amábamos los problemas económicos nos separaron? Así es, pese al amor, cuando existen problemas financieros es cuando nos enfrentamos a los retos reales de la vida y sí, el amor se puede ver afectado cuando estas pruebas se presentan. Entonces, ¿qué tan dispuestos están en amarse en las malas?

Una de las bases para que una pareja funcione, es hablar de dinero abiertamente
- Crear un presupuesto les faciliratá un mayor crecimiento financiero, considerando el ingreso de ambos y acordando en porcentaje acorde a su ingreso, las finanzas del hogar.
Conocer los gastos fijos, ahorros y gustos que ambos pueden darse, facilitará la relación.
- Esto también te servirá para darte cuenta si tu pareja puede o no, funcionar con tus creencias del dinero.
- Con unos buenos cimientos financieros de pareja, a futuro enseñarás a tus hijos a aplicar los mismos conceptos.

Pongamos un ejemplo: He escuchado varias veces la típica historia en la que cuando eran novios, todo era amor y a todo se dijo: sí, se tuvo esa plática que para nada debería de ser incómoda sobre el acuerdo de si ambos trabajan, ambos aportan y ambos crearán el patrimonio para el futuro nidito de amor, ¡pero! Si los temas se tratan de manera superficial, podría pasar que después de la boda una de las partes ya no quiso trabajar, o sus prioridades financieras eran en el fondo diferentes y ahora es puro gastar y gastar, o que alguno ya decidió usar el fondo de ahorro en algo innecesario etc., etc., ¿en qué termina esto? En una bomba económica que acaba explotando, llegando a la separación, así, de la noche a la mañana, se acabó el amor.
Así que, SÍ, el tema del dinero en pareja debe de hablarse con la mayor sinceridad posible con el fin de poder lograr las metas financieras de un proyecto en pareja, reales.
Hablemos de un tema actual: el pertenecer
En estas épocas de consumismo, el pertenecer a una sociedad que consume sin control y que te hace ser parte de un grupo de cierto nivel social, nos hace consumir sin conciencia, y recuerda: gastar en compras inecesarias, no es invertir.
Si hacemos un autoanálisis, el mayor consumo es en cosas de mala calidad, deshechables e inservibles, ¿para qué? Para agradar al grupo al que queremos pertenecer.
Vemos muchos casos en los que el ingreso no corresponde a los gastos, por ejemplo, un auto de lujo, lo cual podría dejar una deuda por muchos años, donde solo se sobrevive mes a mes, o hay quién compra 20 vestidos para cada una de las bodas de las que se ha recibido invitación, sin considerar que es un gasto que solo se utilizará una sola vez ¿para qué?, ¿para que la gente no te vea repetir vestido aunque eso signifique un desbalance en tu economía?

Esto nos hace ver que no ponemos freno a nuestros impulsos de consumo, pero si nos tomáramos el tiempo y nos detuviéramos a pensar- ¿Esto me funciona?¿Realmente lo necesito? ¿Puedo encontrar algo que sirva igual de menor costo? Seguramente la mayoría de las veces tu respuesta sería– NO, no lo necesito y sí, si buscas y lo requieres, seguro encontrarías otra opción.
Hacerte estas pregustas, ¿te suena a una mejor estrategia para tu bolsillo? La respuesta sin lugar a dudas te lo decimos honestamente, es: SÍ.











