Cuando escuchamos la palabra “cáncer” nos aterramos, nos paralizamos y pensamos en un final fatal, sin embargo con los años y los avances médicos, se ha demostrado que una detección temprana y oportuna puede ser la gran diferencia.
Las palabras “mastografía” y “papanicolaou” hasta nos erizan la piel, así, mágicamente y en modo automático comenzamos a poner pretextos y pensamos: “mejor el mes que viene, esta quincena ya no se pudo” o “es que tuve mucho trabajo” etc., dejando pasar el mes, el año y total que nunca nos animamos. Recuerdo mi primera mastografía, mi madre me había dicho que dolía mucho, que era incómodo y decidí retrasarlo lo más posible. Pero llegó el día y la verdad es que fue más el miedo generado que la realidad. Sí, es incómodo pero a la vez es un respiro y tranquilidad saber que todo está bien con tu salud.

Aprovechemos el mes rosa que está lleno de descuentos y otras alternativas en estudios accesibles para check ups femeninos en apoyo a nuestros bolsillos, aprendamos como mujeres a conocer nuestro cuerpo y explorarlo sin temor, marquemos la diferencia.
Reduzcamos la estadística creciente del cáncer de mama. La responsabilidad de checarnos es amarnos, querer nuestro cuerpo y saberlo sano, así que ¡ladies! Hagamos lo que está en nuestras manos por nosotras y nuestras familias. ¡Mantengámonos sanas! Y arriba el mes rosa por aquellas mujeres luchonas que están saliendo adelante, las que ya no están y las que vencieron a esta horrible enfermedad.