Hace muchos años, pensar en emprender era lejano, para nuestros padres y abuelos, el desarrollarse en una empresa y allí retirarse era el plan de vida ideal, en los últimos años, el emprendimiento es de lo más común y también es el sueño de muchos empleados, sin embargo pocos se animan por los miedos, que no les permiten dar el paso.

Hoy que somos independientes como asesoras y que llevamos ya más de una década en la carrera, vemos atrás aquellos miedos.
Cuando recién iniciamos la carrera, el pensar en pagar nuestras propias prestaciones como un seguro médico, un seguro de vida, arrancar un proyecto de ahorro y de retiro, lo veíamos como poco prioritario. Por el – miedo – no sabíamos si lo íbamos a poder pagar o conservar por darle vida al emprendimiento, así que pensábamos que nuestro escenario era incierto en todos aspectos. Interna e inconscientemente nos decíamos – No, lo primero es que le vaya bien al negocio, pero mmm… el ingreso no es fijo, no funcionará porque si “A”…. no porque si “B” y así, una serie de pretextos que podríamos escribir un libro con tal de evadirlos.
Sin embargo, nos lanzamos al mar
Nos lanzamos al mar porque así es la vida, nadie sabe ni predice el futuro. No podemos saber que tan grandes son las olas a vencer como empleados o como dueños de nuestro negocio. Pero sí aprendimos que cuando emprendemos en algo que nos gusta y nos apasiona, no tiene porqué irnos mal, y si lo vemos fríamente, como empleado en una empresa al final puede llegarnos también una ola gigante que nos quite el ingreso fijo en un parpadear, como nos ha sucedido estos dos últimos años con la pandemia obligándonos a emprender y salir tal vez de un trabajo que ya no nos generaba ilusión, para sacudirnos y abrirnos los ojos. La vida es corta, aviéntate porque si lo deseas, lo disfrutas y trabajas para lograrlo, cualquier proyecto económico se puede lograr.
¡No tengas miedo! Vamos por tu proyecto….