Es muy fácil soñar y no tan fácil conseguir nuestros sueños financieros, pero todo es cuestión de sacudirnos esos malos hábitos y ponernos en marcha para lograr lo que nos propongamos. Por María José Doblado.

Aunque pensar demasiado nos lleva a un estado mental que nos provoca darle vueltas al asunto de poner orden en nuestras finanzas, ya sea por miedo o desidia, ponernos en acción nos activa, y ya encarrilados, la recompensa es muy satisfactoria.
Lo primero que debemos tener en mente son estos tres ahorros que son la base para poder lograr la estabilidad económica que buscamos y así, poder realizar metas.
Arrancar definitivamente será el primer paso, sentiremos que estamos frente a una pared muy alta y difícil de brincar. Siendo lo más fácil dar la vuelta y regresar a los hábitos que nos sangran la cartera. Que si el cafecito de la sirena, que si el nuevo cel de una manzanita, que la ropita de temporada y así…. Seguir con un estira y afloja que cada vez que nos llegue una urgencia, esta situación nos haga recapacitar que tenemos que ahorrar, pero que generalmente nos da el susto con cuasi coma diabético, pero así como vino se olvidó.

EL AHORRO EMERGENTE:
Este podemos decir que será el inicio para lograr lo que queremos. Este ahorro como lo dice el nombre, no es para arrancarse a la 1ra barata o al buen fin.
Como su nombre bien lo dice es EMERGENTE, por ejemplo, una urgencia como una endodoncia, un choque, un accidente o un evento que implique un desembolso forzoso por la naturalidad del evento y debe ser arreglado ¡ya!
Lo ideal es conservar entre 2 o 3 meses de ingreso y reponerlo nuevamente después de haberlo utilizado.
Cuando este hábito ya se nos hace costumbre, la siguiente barda la podremos brincar mejor con esfuerzo sí, pero impulsados por el deseo de lograr el 1er proyecto importante que podamos tener. Como comprar nuestro primer auto, hacer una maestría, poner un negocio o el enganche de nuestro primer depa.
EL AHORRO A MEDIANO PLAZO
Este ahorro como su nombre lo dice, será para proyectos que requieran un esfuerzo a más largo plazo. De 3 a 5 años dependiendo nuestro presupuesto y meta. Podremos acortar o alargar el plazo.
Teniendo como red de protección a nuestro Ahorro Emergente.
Y por último el AHORRO a LARGO PLAZO
Este tal cual es nuestro retiro. Será todo aquello que logramos a lo largo de nuestra vida para tener recursos en nuestra vejez y poder disfrutarla al máximo. Lo ideal es contemplar este ahorro desde el inicio de nuestra vida laboral para que la lana trabaje por nosotros y no nosotros por ella, ¡te decimo cómo hacerlo!





